El logo

the 12 inch clubTodo club debe tener su logo, su escudo.

Me he criado en una familia de deportistas, de grandes deportistas, con lo que asociar la palabra “club” al deporte fue inmediata.

Al grano. Mi padre fue campeón de España e internacional absoluto de tenis de mesa (sí, ping pong). Es curioso, seguro que cualquiera con un padre estrella del deporte, aunque fuera minoritario, habrá convivido con ese deporte desde pequeño o le habrán obligado a practicarlo. No es mi caso: nunca vi jugar a mi padre en sus años de gloria (lo dejó justo antes de nacer yo) y no le vi coger una raqueta hasta que, por circunstancias de la vida, tuvimos la posibilidad de utilizar una mesa en la urbanización en la que vivíamos (hablo de más de 20 años después de colgar la raqueta). Por cierto, mi madre fue también una gran jugadora, llegando a ser subcampeona de España en dobles mixtos con mi padre.

papa

Poder jugar con mi padre al ping pong es uno de los recuerdos que me acompañarán siempre. Tendríais que haberlo visto en acción: jugaba lejísimos de la mesa, golpeando la pelota casi cuando iba a tocar el suelo, salvando cada mate que le hicieras con una agilidad felina. Un auténtico espectáculo del que disfrutaba en exclusiva, todo para mi, que lo observaba desde el otro lado de la mesa.

Al principio me arrasaba, claro, pero jugar contra alguien así hace que mejores tu nivel a una velocidad increíble. Al final era imposible desempatar: cada uno ganaba los sets que jugaba en el lado donde no había reflejos luminosos sobre la mesa. No me he divertido más en mi vida.

Poco tiempo después mi padre enfermó, siendo aun muy joven. Alzheimer. La variante más rápida que uno pueda imaginar. No tardó en estar en otra dimensión, aquella en la que, como dice mi hija, hablan un idioma raro y pintan como Jackson Pollock. Y ahí sigue, devolviendo cada pelota con mala leche que le lanza la enfermedad, resistiendo cada mate… Con lo que le gustaba ganar, yo no apostaría todo al alemán, la verdad.

Cuento todo esto para que entendáis el logo del club y lo que significa, para desahogarme (también) y para reivindicar a mi padre, mi héroe.

El logo me lo ha hecho mi querida Ana, una de las mejores personas que conozco (y conozco muy buenas), que siempre está dispuesta a echar una mano con generosidad y talento. Buena prueba de ello es que con otros locos está organizando desde la pasada edición el Madrid Popfest, el mejor festival del mundo. Gracias Ana. Gracias Papá.